Una breve descripción de las especies de cannabis

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Los nombres reales del cannabis.

Desde un punto de vista botánico, el cannabis es una planta increíblemente interesante que se ha adaptado a lo largo de los siglos para ofrecer muchísimos usos. Existen miles de variantes diferentes en el cannabis, dando lugar a lo que conocemos como cepas. Estas cepas o variedades tienen diferentes sabores, aromas, rasgos de crecimiento, y cada una de ellas posee una composición diferente de compuestos químicos.

No te agobies al pensar en las diferencias sutiles y matices individuales entre estas miles de variedades. Si analizamos el amplio espectro de las cepas de cannabis, podemos simplificar las cosas y agrupar estas cepas en tres especies: sativa, índica y ruderalis.

Una pequeña puntualización: la clasificación científica del cannabis todavía está sometida a debate. Mientras que clasificación original define solo una especie, Cannabis sativa, los investigadores y expertos actuales ahora reconocen tres especies distintas: C. sativa, C. indica y C. ruderalis.

Ilustración de sativa, índica y ruderalis.

Sativa (C. sativa)

El Cannabis sativa muestra preferencias por climas más cálidos y la luz solar continua que ofrecen estos entornos, permitiéndole crecer en altura y superar rápidamente los dos metros. También produce más hojas que su equivalente índica.

Químicamente, las sativa también muestran mayor variación en cuanto a cannabinoides, los compuestos químicos dentro del cannabis. Pueden presentar concentraciones altas y bajas de THC y CBD. El primero es el cannabinoide psicoactivo comúnmente asociado con el cannabis, mientras que el segundo no es psicoactivo.

Índica (C. índica)

Si las plantas de C. sativa son altas y delgadas, las de Cannabis indica son la alternativa bajita y robusta. Con origen en las regiones montañosas de Pakistán y Afganistán, esta especie se ha adaptado a temperaturas más frías y más duras.

Como hemos mencionado, la estructura del Cannabis índica es mucho más corta, y crece en forma de arbusto, con menos hojas y más gruesas que el C. sativa. Su tiempo de floración es más corto, como resultado de su evolución para adaptarse a climas más fríos. La concentración de THC en el Cannabis índica suele ser más alta que en el C. sativa, aunque el cannabinoide CBD sigue estando presente.

Ruderalis (C. ruderalis)

Al Cannabis ruderalis se le suele colocar en la zona intermedia de las especies de cannabis, y comparte similitudes tanto con el C. sativa como con el C. índica. Dependiendo de la herencia genética concreta de una cepa ruderalis, la presencia de unos rasgos particulares será más fuerte que la de otros. El C. ruderalis es mucho más resistente que las otras especies, ya que está acostumbrado a crecer en ambientes menos favorables como el de Asia Central.

Las plantas de C. ruderalis no crecen demasiado, sin embargo, la diferencia más significativa es cómo florecen. Esta especie no se activa por los ciclos de luz, sino que sus plantas florecen tras un período predefinido, independientemente de la exposición a la luz. Además este cannabis toca todos los palos,ya que también presenta diversas combinaciones de cannabinoides. En las especies ruderalis, la concentración de THC es casi siempre muy baja, mientras que los niveles de CBD alcanzan su punto máximo en algunas cepas.

A continuación te mostramos una representación visual de los compuestos químicos dentro del C. sativa, C. índica y C. ruderalis. Considéralo como una norma general cuando revises la concentración de compuestos químicos que desarrolla cada especie. El prefijo "Cannabis" simplemente se refiere al género del que se originan las tres especies.

Diagrama que muestra el THC y el CBD en sativa, indica y ruderalis.

Nombres populares del cannabis

Podemos separar todavía más el cannabis dividiéndolo en varias categorías principales: cáñamo, marihuana, cáñamo industrial, cannabis medicinal e híbridos de cannabis. Cada clase incorpora una o varias combinaciones de las especies mencionadas anteriormente.

El cáñamo es una cepa específica de Cannabis sativa que contiene niveles casi inexistentes de THC y altas concentraciones de CBD. La marihuana, por otro lado, es el término general que se le da a las variedades de cannabis que presentan cantidades altas de THC junto con otros cannabinoides destacados.

Cáñamo (Cannabis sativa L.)

La mayoría de las personas estarán familiarizadas con el cáñamo. Se ha cultivado durante siglos, las pruebas más antiguas se remontan al 8000 a.C. Ha proporcionado a la humanidad ropa, papel, cuerda, alimentación a través de semillas, alimento para animales y plásticos biodegradables, por mencionar solo algunos de sus usos. Por desgracia, la similitud del cáñamo en la estructura genética con la marihuana psicoactiva es lo que ha provocado que esta variedad ecológica y diversa no haya sido favorecida por las instituciones gubernamentales.

Afortunadamente, el cultivo del cáñamo ha vuelto a aumentar, ya que hemos llegado a comprender detalles más específicos sobre sus compuestos químicos. La ausencia de tetrahidrocannabinol (THC) significa que el cáñamo no posee ninguna propiedad psicoactiva. Sin embargo, tiene contenidos elevados de CBD en su naturaleza. El cáñamo puede limpiar el suelo degradado, es una fuente rica de ácidos grasos omega-3 saludables y proporciona fibras fuertes y reciclables para muchos sectores comerciales. El cáñamo es una planta rica y gratificante que, sin duda, tendrá su lugar en la sostenibilidad de la industria del futuro.

Marihuana

La marihuana comprende los tres tipos de especies anteriores. La diversificación adicional incluye la posibilidad de que las plantas sean masculinas, femeninas o hermafroditas. Una planta masculina libera polen para fertilizar una planta femenina, que luego pruducirá semillas. La marihuana contiene concentraciones significativas de THC y es comúnmente conocida por sus efectos secundarios psicoactivos.

Cáñamo industrial

El cáñamo industrial se cultiva a gran escala para dar soporte a cualquiera de los usos que hemos indicado anteriormente. La tasa de crecimiento rápido, su alta productividad y la afinidad para criarse juntas hacen que las plantas de cáñamo sean increíblemente viables para las operaciones comerciales. Al igual que cualquier otra industria comercial, existen unas normas que aplicar. En este caso, el cáñamo industrial debe contener menos de 0,3% de THC para que sea legal venderlo.

Dependiendo de la decisión específica de un país, ese porcentaje puede fluctuar ligeramente, pero nunca en más de una fracción. La concentración de THC en el cáñamo industrial tendrá que ser siempre lo suficientemente baja como para que no haya efectos secundarios psicoactivos. Al igual que en el cáñamo, la concentración de CBD sigue siendo alta.

Cannabis medicinal

El cannabis medicinal está sometido a pruebas rigurosas y regulaciones gubernamentales y se refiere al cannabis y los cannabinoides recomendados a un paciente por su médico. El cannabis medicinal se puede prescribir para varias enfermedades, sin embargo, la legalidad del cannabis medicinal difiere enormemente en todo el mundo.

El cannabis que se usa con fines terapéuticos puede ser rico en THC, CBD o una combinación de ambos. Las cepas o especies concretas utilizadas para el cannabis medicinal dependerán del tratamiento recomendado por el médico. En definitiva, cualquier tipo de cannabis podría usarse para tratamiento terapéutico siempre y cuando haya pasado las pruebas necesarias y proceda de un proveedor certificado.

Híbridos de cannabis

Por último, están los híbridos de cannabis, y lo has adivinado, son una combinación de genética sativa, índica y ruderalis. Proceden de una selección cuidadosa y técnicas de cultivo expertas en cruzar diferentes especies. El objetivo es crear una variedad de cannabis que tenga un conjunto de atributos valiosos de cada una de las especies que se estén cruzando.

Los híbridos ocupan un lugar importante en el mercado de la marihuana, ya que los cultivadores intentan crear combinaciones únicas en sabor y aroma. Los híbridos también pueden desarrollarse para contener concentraciones más altas de determinados cannabinoides. Los indicadores visuales, como la altura o el espacio entre las hojas, pueden sugerir cuál es la genética dominante en las plantas de cannabis completamente maduras.