¿El CBD aumenta el apetito?

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¿Qué es el CBD?

El CBD, tradicionalmente derivado del cáñamo, es un compuesto que interactúa con nuestro sistema endocannabinoide para provocar una serie de efectos biológicos. Pero no es el único compuesto que hace esto. Las plantas de Cannabis sativa contienen más de cien cannabinoides que pueden causar reacciones diferentes cuando son detectados por el sistema endocannabinoide de nuestro cuerpo.

Lo maravilloso de los cannabinoides es que muchos de ellos se procesan rápidamente por nuestro cuerpo, y en el caso del CBD, tienen una toxicidad increíblemente baja y una probabilidad muy limitada de provocar efectos adversos.

El CBD no provoca hambre

Existe el rumor de que el aceite de CBD puede aumentar el apetito, sin embargo, no es el aceite de CBD de espectro completo lo que produce este efecto, sino el pariente cercano de este cannabinoide, el THC. El CBD ayuda a promover el equilibrio del sistema endocannabinoide a través de una serie de receptores y enzimas. Por otro lado, el THC actúa de una forma más directa y muestra preferencia por los receptores CB1 ubicados en las áreas del cerebro relacionadas con el estado de ánimo y, lo que es más importante, el apetito.

Aquí es donde el cannabis tiene la capacidad de inducir hambre, en la interacción entre los receptores CB1 y el THC. Aunque esto tampoco quiere decir que el CBD no afecte al apetito de ninguna manera, pero es algo que abordaremos en breve.

El CBD de espectro completo puede inducir hambre

La concentración de THC en el aceite de CBD juega un papel directo en cuánta hambre experimentamos cuando lo consumimos. Esos reducidos niveles de THC pueden llegar a dar ganas de comer, si se consumen grandes cantidades de aceite de espectro completo. Si no quieres que te aumente el apetito, tienes que tener en cuenta algunos factores.

Lo primero es saber las especies que se han utilizado como materia prima para elaborar tu aceite de CBD. La marihuana es mucho más rica en THC por naturaleza, y cualquier aceite derivado de las subespecies de marihuana (de cualquier variedad) probablemente te afectará al apetito.

Sin embargo, si el aceite de CBD se ha extraido de la planta de cáñamo, contendrá pocas trazas de THC. En la mayoría de los casos, el aceite de CBD de espectro completo, derivado del cáñamo, tendrá un efecto insignificante en tu apetito, especialmente si estás tomando la dosis recomendada de unas pocas gotas varias veces al día.

Si sigues teniendo dudas sobre el posible efecto del THC, o si el riesgo de un aumento de apetito va contra tus objetivos, el aceite de CBD de amplio espectro es la mejor opción. Estos tipos de aceites retienen los compuestos beneficiosos y los terpenos, pero carecen por completo de THC, incluso de sus cantidades mínimas.

El CBD ayuda a mantener la homeostasis tanto a nivel físico como mental, por lo que podría afectar al apetito

El apetito es un concepto delicado porque es único en cada consumidor. De la misma manera en que el dolor es subjetivo para cada persona que lo experimenta, y en la forma de sentirlo, nuestros apetitos también son diferentes. Por esa razón, no es tan simple como decir que el CBD afecta o no al hambre.

La función principal del CBD es favorecer el equilibrio o un estado de homeostasis a través del sistema endocannabinoide. Lo hace afectando a los procesos mentales y físicos de nuestro cuerpo. Si eres propenso a comer más cuando estás nervioso o deprimido, entonces la capacidad del CBD para aliviar potencialmente algunas de estas afecciones podría hacer que te disminuya el apetito. No porque haya afectado directamente al hambre que tienes, sino porque ha reducido la tensión en otras áreas de tu cuerpo, haciéndolo volver a un estado equilibrado o bien alimentado.

El papel del CBD en nuestro apetito no es simple, pero lo importante es que tiene un papel que desempeñar, y esto es emocionante.

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Conclusión

La forma en que reacciona el cuerpo cuando tomamos CBD será diferente en cada persona, aunque consumamos la misma dosis. Recuerda, estamos tratando con organismos vivos que respiran, no con experimentos controlados en un laboratorio. Por supuesto, a la larga, las características generales se presentarán en la mayoría de los consumidores, pero siempre habrá una ligera diferencia. Esas mismas diferencias se aplican a cuánta hambre tenemos a lo largo del día y a nuestra relación con la comida.

El apetito es un fenómeno influenciado por nuestro estado físico y mental: ningún mecanismo decide si tenemos hambre o no, o cuánto vamos a comer. Lógicamente, la experiencia nos dice que el CBD no influye directamente en que las personas tengan hambre, pero indirectamente puede afectar al apetito. Hasta que no descubramos más sobre este compuesto tan versátil, todavía necesitamos más tiempo para definir exactamente de qué depende que el CBD pueda aumentar o disminuir nuestro apetito.

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