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Comprender la inflamación crónica: la clave para prevenir enfermedades derivadas del estilo de vida

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Inflamación crónica: el gran problema que no vemos

Diabetes, hipertensión, enfermedades del corazón, artritis reumatoide, incluso cáncer; todas ellas pueden tener una cosa en común: la inflamación crónica. Todavía no sabemos la razón exacta por la que surgen estas enfermedades, pero la ciencia cree que la inflamación crónica puede ser un factor importante en su aparición. La inflamación crónica ocurre cuando hay una acumulación de células inflamatorias que continúan haciendo su trabajo, aunque una infección haya pasado o se haya tratado. Te lo explicamos.

Primero, empecemos con nuestra respuesta inflamatoria. Cuando te haces un corte, te duele la garganta o te tuerces un tobillo, la zona que rodea la lesión se inflama, se llena de sangre y notas calor al tocarla. Esta es nuestra respuesta inflamatoria. Nuestro cuerpo está enviando una combinación de glóbulos blancos, líquidos y proteínas a un punto de nuestro cuerpo que necesita reparación.

Si le das un golpe al coche, un mecánico lo arregla. Si dañamos nuestro cuerpo, nuestro sistema inmunológico acude en nuestra ayuda y contiene cualquier infección en potencia. La inflamación de bajo nivel también puede denominarse "salud subóptima". Cuando tu cuerpo está empleando energía en combatir una infección, tú no estás al cien por cien.

imagen de una mujer cansada

¿Qué es la inflamación crónica?

Una vez el daño está contenido y el riesgo de infección ha pasado, los glóbulos blancos mueren o vuelven a su realizar función, listos para actuar si ocurre otra lesión. La inflamación crónica comienza cuando la infección no pasa, o el conjunto de células que llegaron para tratar el problema se "confunde" y no se dispersa, lo que provoca una acumulación.

Cuando los glóbulos blancos llegan a una lesión, están programados para tratar la inflamación. Comienzan a atacar cualquier daño o células infectadas, actuando como debería hacerlo nuestro sistema inmunológico. Sin embargo, una vez que se resuelve la infección, si aún existe una gran cantidad de glóbulos blancos inflamatorios, comenzarán a atacar a las células sanas. La acumulación continua hace que nuestro sistema inmunológico piense que todavía hay un problema con el que lidiar, por lo que los glóbulos blancos se vuelven hiperactivos.

Cuando se produce este escenario, estamos ante el inicio de la inflamación crónica. Sin ninguna acción correctiva, las células pueden estar todavía más fuera de control y pueden contribuir al desarrollo de ciertos tipos de cáncer u otras enfermedades mencionadas anteriormente.

Las citocinas: la espada de doble filo

Quizás te estés preguntando, ¿qué hace que una célula se confunda o que ataque las células sanas? La respuesta son las citocinas.

Las citocinas son proteínas pequeñas responsables de enviar mensajes a una serie de células, incluidos los glóbulos blancos. Tienen lugar en casi todos los procesos biológicos, pero juegan un papel crítico en nuestro sistema inmunológico. Las citocinas se pueden dividir en dos campos, proinflamatorias y antiinflamatorias. Necesitamos el equilibrio correcto de ambas para asegurarnos de que nuestro sistema inmunológico funcione correctamente. Recuerda, si no hubiera una respuesta inflamatoria, no podríamos combatir una infección o un virus.

Las citocinas, según el tipo al que pertenezcan, entregarán un mensaje que les indica a los glóbulos blancos cómo actuar. Si se produce una sobreproducción de citocinas proinflamatorias, terminas en un escenario donde los glóbulos blancos se vuelven extremistas y atacan a las células sanas. Las células se confunden y pueden seguir pensando que hay una infección que combatir cuando no la hay.

Con demasiadas citocinas antiinflamatorias presentes, nuestro cuerpo no podrá defenderse de manera efectiva cuando tengamos un virus o una infección. Los seres humanos sanos necesitan un equilibrio de citocinas, que le digan al sistema inmunitario que actúe cuando sea necesario, y que después retroceda cuando ya no se le necesite.

El siguiente gráfico informativo desglosa lo que puede suceder si tienes demasiadas citocinas proinflamatorias, un equilibrio adecuado o una acumulación de citocinas antiinflamatorias.

infografia de inflamacion cronica

Inflamación crónica: una desgracia con suerte

El tema de la inflamación crónica puede parecer muy desalentador, especialmente porque tiene el potencial de desencadenar enfermedades crónicas. La Organización Mundial de la Salud clasifica las enfermedades crónicas como la mayor amenaza para la salud humana. Anticipan que la asociación entre enfermedades crónicas e inflamación crónica aumentará en los próximos 30 años, afectando a millones de personas.

¡Pero no te asustes!

Si sabemos que la inflamación crónica puede provocar diabetes, enfermedades cardíacas, artritis y alergias, eso significa que al tratar la inflamación crónica desde el primer momento, es posible que podamos prevenir que ocurran estas afecciones. Una vez que la diabetes o la enfermedad cardíaca han sido diagnosticadas, pueden ser increíblemente difíciles de tratar. La inflamación crónica, por otro lado, es mucho más fácil de controlar.

Nuestra dieta tiene un impacto enorme en la producción de citocinas proinflamatorias y antiinflamatorias que a su vez le dicen a nuestras células qué hacer. Al mejorar nuestra salud consumiendo los alimentos correctos, podemos mantener su equilibrio y luchar contra el riesgo de la inflamación crónica.

Alimentos a evitar

Tratar de evitar estos tipos de alimentos por completo dará mejores resultados; aunque limitar el consumo de los mismos también es beneficioso. Cada uno fomenta una respuesta inflamatoria:

• Alimentos fritos: como patatas fritas, pollo o aros de cebolla
• Carbohidratos refinados: pan blanco, ciertos tipos de pasta, pasteles
• Refrescos: incluyendo cualquier otra bebida azucarada
• Carnes rojas: chuletas o filetes se incluyen en esta categoría, pero también las carnes procesadas, como los perritos calientes y productos enlatados
• Margarina o grasas de cerdo

Alimentos a incluir en tu dieta

Los siguientes alimentos son beneficiosos para nuestra salud, ayudando a nuestro cuerpo a desintoxicarse de manera efectiva. Deben incluirse como parte de una dieta antiinflamatoria siempre que sea posible. Una simple regla de oro para mantener un equilibrio saludable de las células es hacer lo que nuestros ancestros prehistóricos harían. Conocida como la dieta paleo, significa comer alimentos naturales que los hombres de las cavernas hubieran tenido que cazar o recolectar. Todos ellos estimulan efectos antiinflamatorios:

• Tomates
• Frutos secos: como nueces y almendras
• Pescados grasos: los que son ricos en omega-3, como la caballa, el atún y el salmón
• Frutas: naranjas, cerezas, fresas o arándanos
• Aceite de oliva
• Aceite de semilla de cáñamo

Imagen de semillas de cáñamo y aceite de semilla de cáñamo.

Los nutrientes del cáñamo: la nueva luz

La última sugerencia, el aceite de semilla de cáñamo, es importante. El cáñamo ha sido reconocido durante siglos como una medicina tradicional que puede reducir la inflamación. Sin embargo, a pesar de su uso generalizado, la medicina moderna no ha podido verificar los resultados. Casualmente, muchas de las hierbas medicinales que se usan en todo el mundo se hacen porque parecen tratar la inflamación; por lo tanto, todas ellas tienen el potencial de reducir la inflamación crónica.

A día de hoy, la medicina moderna no ha confirmado el potencial del cáñamo en el tratamiento de la inflamación, sin embargo, esto podría estar a punto de cambiar. Actualmente hay muchos proyectos de investigación en marcha para establecer cómo los cannabinoides (compuestos químicos del cáñamo) interactúan con nuestro sistema endocannabinoide. Este sistema es un mecanismo regulador que está vinculado a zonas de nuestro cerebro, sistema nervioso central y órganos vitales. La interacción entre los dos podría ser la clave para confirmar la acción antiinflamatoria del cáñamo.

Cada vez hay más investigaciones centradas en el beneficio medicinal del cáñamo, y su potencial como tratamiento antiinflamatorio sigue creciendo. Con suerte, la medicina moderna demostrará lo que los remedios tradicionales han estado tratando de decir durante infinidad de años.