¿Qué significa la aprobación del Epidiolex por la FDA para el futuro del CBD?

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El consumo de CBD para combatir varios trastornos médicos lleva tiempo cobrando fuerza. Y un avance reciente relacionado con la FDA ha acelerado este proceso. La Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos ha aprobado el uso del CBD para el tratamiento de dos formas graves de epilepsia.

Dada la relación entre el CBD y el cannabis, encontrar apoyo para los enfermos que desean utilizar el CBD con fines terapéuticos siempre ha sido complicado. A menudo implica una consulta con un médico, y muchos de ellos no aprueban su consumo a pesar de no ser psicoactivo, una consecuencia directa del estigma y la falta de conocimiento que rodean al cannabis en general. En casos extremos, el CBD está incluso prohibido en ciertos países.

Este último acontecimiento es el primero de este tipo y un hito importante, no solo para las personas que padecen epilepsia, sino también para el futuro del CBD en general. La puerta está ahora abierta a un enfoque más progresista en torno a cómo puede contribuir el CBD al tratamiento de numerosas enfermedades.

HISTORIA DEL CBD Y LA EPILEPSIA

El consumo de CBD para el tratamiento de la epilepsia no es un fenómeno nuevo. Se han llevado a cabo numerosos estudios que determinan la efectividad de este cannabinoide y su interacción con otros medicamentos para la epilepsia. Teniendo en cuenta la potencia e intensidad de algunos de ellos, es difícil hacerse una idea clara de cómo podrían compaginarse con el CBD.

Cada nuevo estudio representa otra victoria para el CBD, y todas ellas han conducido a su reciente aprobación por parte de la FDA. Tras las últimas propuestas, se ha autorizado el uso del CBD para el tratamiento de los síndromes de Dravet y de Lennox-Gastaut, por lo que los ensayos clínicos han demostrado ser de vital importancia para esta decisión histórica. El resumen de los resultados de las pruebas es un informe muy interesante.

¿QUÉ DEMUESTRAN ESTOS ENSAYOS?

En todos los ensayos se utilizó el método de doble ciego, con un placebo y un medicamento con receta en un grupo, y una fórmula líquida de CBD y un medicamento parecido en el otro. Participaron 516 pacientes, todos los cuales padecían de al menos una de estas dos formas graves de epilepsia que desarrollaron a una edad temprana: el síndrome de Dravet, una disfunción genética del cerebro, y el síndrome de Lennox-Gastaut, una forma de epilepsia que causa múltiples ataques. Ambas formas de epilepsia hacen que los enfermos experimenten numerosas convulsiones diarias.

Para ambos grupos de control, se hizo un seguimiento de la frecuencia y la gravedad de las convulsiones durante un determinado período de tiempo. El objetivo era determinar si el grupo del CBD experimentaría menos ataques respecto al grupo de placebo. Ni los responsables del estudio ni los pacientes sabían a qué grupo pertenecía cada paciente.

Los resultados fueron muy relevantes. El grupo del CBD experimentó una disminución de más del 40% en las convulsiones de los enfermos del síndrome de Dravet, y una reducción parecida en el número de ataques causados por el síndrome de Lennox-Gastaut. Hubo un aumento de la cantidad de pacientes que experimentaron efectos secundarios en el grupo del CBD, pero estos síntomas (diarrea, somnolencia y falta de apetito) resultaron manejables. Estos ensayos clínicos proporcionaron "pruebas concluyentes de que el CBD mejora el control de las convulsiones en pacientes con síndromes específicos de epilepsia".

LA FDA APRUEBA EL EPIDIOLEX

La decisión de la FDA de aprobar el Epidiolex (CDB) es una resolución histórica por dos razones. En primer lugar, se trata del primer fármaco purificado derivado del cannabis en ser aprobado. En segundo lugar, es el primer medicamento aprobado por la FDA que se puede utilizar para el tratamiento del síndrome de Dravet. Esta aprobación es una noticia excelente para los enfermos de estos dos graves trastornos y sus familias. Dado que ambas enfermedades se desarrollan en la primera infancia, la aprobación de la FDA se aplica a cualquier paciente mayor de dos años.

La función de la FDA (Administración de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos) es proteger la salud pública garantizando la inocuidad, eficacia y seguridad de los medicamentos consumidos. También supervisa la seguridad del suministro nacional de alimentos, cosméticos y suplementos dietéticos. Para tomar la decisión de aprobar el uso del CBD, se han llevado a cabo numerosos estudios clínicos y no clínicos sobre el potencial de abuso de este cannabinoide. Dado que la FDA es el organismo que ofrece recomendaciones a la Administración para el Control de Drogas (DEA), la DEA tendrá que tomar ahora una decisión en cuanto a la clasificación de esta sustancia. El cannabis, del que se deriva el CBD, sigue siendo una sustancia de la lista I según la ley federal. La decisión de la DEA será de vital importancia para el futuro de la investigación del CBD y el cannabis en general.

DIFICULTADES EN OTROS PAÍSES

La lucha de los pacientes que conviven con la epilepsia aún no ha terminado. La legislación del cannabis es un campo de minas, ya que cada país, o estado de la misma nación, tiene leyes distintas. En general, y dado que el cannabis se sigue considerando principalmente una sustancia ilegal, la investigación de cannabinoides como el CBD (a pesar de no ser psicoactivos) suele estar muy controlada o prohibida completamente.

Recientemente, el gobierno del Reino Unido prohibió a Billy Caldwell, de 12 años de edad, el consumo de marihuana medicinal, algo que necesitaba para controlar sus graves crisis convulsivas. El cannabis está clasificado como una sustancia de clase 1 en el Reino Unido, por lo que el medicamento de Billy fue confiscado y el pequeño acabó siendo hospitalizado como consecuencia de varios ataques. En su caso se hizo una excepción especial y, tras recibir su medicación, las convulsiones que afectaban a Billy volvieron a ser menos frecuentes.

Billy es solo un ejemplo de cómo el cannabis y el CBD se usan de forma efectiva para ayudar a personas con epilepsia. El problema radica en entender cómo interactúa el CBD con otros medicamentos, y para qué otras enfermedades podría ser beneficioso, algo que solo ocurrirá como resultado de una investigación más exhaustiva.

¿QUÉ DEPARA EL FUTURO PARA EL CBD?

Esta aprobación por parte de la FDA demuestra un cambio en la forma en que se percibe el CBD. También marca el inicio de una avalancha de informes anecdóticos favorables y (esperemos) de un aumento de las subvenciones para su investigación. Sería muy sencillo meter al cannabis y los cannabinoides en el mismo saco. Si bien existe una gran preocupación en torno al consumo de THC, el CBD no parece causar ninguno de sus efectos secundarios. Los ensayos clínicos también han examinado el riesgo de abuso del CBD, y han llegado a la conclusión de que no supone una amenaza.

Dada la influencia de la FDA en la toma de decisiones de la DEA, su aportación es trascendental. Para los organismos sanitarios del resto del mundo, también significa que el CBD es una sustancia que se puede consumir con fines medicinales. Esta victoria cambiará la vida de los enfermos de los síndromes de Dravet y de Lennox-Gastaut. El futuro del CBD seguirá proporcionando éxitos, ya que cada vez está más aceptado y se están llevando a cabo más investigaciones para poder ofrecer conclusiones exhaustivas.


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