El efecto oculto del estrés crónico sobre la salud física

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Existe una diferencia fundamental entre el estrés bueno y el estrés malo

El estrés es un tema muy complejo. Afecta a cada persona de forma diferente, y su duración y gravedad dependen de numerosos factores internos (biológicos) y externos (ambientales). Y para complicar más las cosas, los periodos breves de estrés pueden ser muy beneficiosos para el ser humano. Sabemos que suena raro, pero para aclarar un poco esta confusión, debemos explicar qué es la reacción de lucha o huida.

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En un enfrentamiento con un tigre dientes de sable, nuestros antepasados prehistóricos tenían dos opciones: quedarse a luchar o correr para salvar la vida. Aunque sabemos cuál elegiríamos nosotros, ambas opciones desencadenan numerosos cambios biológicos en nuestro organismo. Nuestro cuerpo experimenta un pico de epinefrina, norepinefrina y cortisol. El resultado es un aumento de adrenalina, concentración, frecuencia cardíaca y presión arterial. Avancemos unos millones de años y, a pesar de que la amenaza de los depredadores de cuatro patas ha desaparecido, la sociedad moderna tiene sus propios retos que ponen a prueba nuestra reacción al estrés.

Los plazos de entrega en el trabajo, una conversación difícil, hablar en público o conocer a los padres de tu pareja. Todas estas actividades pueden desencadenar una reacción al estrés y activar nuestra reacción natural de lucha o huida. No es aconsejable huir de los suegros, pero la concentración adicional proporcionada por el estrés te ayuda a salir airoso en las conversaciones incómodas. Si los períodos de estrés intenso son buenos, ¿en qué consiste el estrés malo?

Los períodos prolongados de estrés no permiten que se reduzca la acumulación de sustancias químicas desencadenadas por la respuesta de lucha o huida. En su lugar, permanecen dentro del cuerpo, contribuyendo a crear problemas de ansiedad y salud. Si el estrés dura mucho tiempo, su efecto sobre el cuerpo será muy grave.

Cinco formas en que el estrés crónico daña nuestros cuerpos

Sentirse nervioso cuando se está estresado es natural. También es una señal de estrés a corto plazo. El estrés crónico tiene unos síntomas mucho más continuados, entre los que se incluyen dificultad para respirar, mareos, pérdida de la libido, dolor torácico y fatiga.

Quienes lo padecen reconocerán de inmediato muchos de estos síntomas. Pero el estrés no solo nos afecta externamente. Nuestro cuerpo también lucha desesperadamente para restablecer su equilibrio natural. El efecto del caos químico que causa el estrés crónico se extiende a muchos sistemas biológicos fundamentales.

El estrés causa problemas digestivos

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¿Conoces esa sensación de tener el estómago encogido antes de una situación estresante? Son tus vísceras reaccionando ante la respuesta de lucha o huida de tu cuerpo. Nuestro sistema digestivo es mucho más elegante de lo que muchos creen. Al alojar millones de células nerviosas, el estrés puede causar una fuerte reacción en el tracto gastrointestinal.

La acumulación de ácido gástrico, las náuseas, la diarrea y el estreñimiento, y hasta los espasmos musculares del esófago, son síntomas que pueden estar causados por el estrés crónico, el estrés que no desaparece. En el peor de los casos, si padeces un trastorno preexistente, como el síndrome del intestino irritable (SII) o úlceras estomacales, el estrés puede agravarlo.

El estrés conduce a la obesidad

Tras un duro día de trabajo, lo último que queremos hacer es preparar una comida desde cero. Nos apetecen alimentos ricos en grasa y azúcares. Están listos en cuestión de minutos, nos proporcionan una sensación de bienestar instantáneo y parecen aliviar el estrés, al menos a corto plazo. El ansia de alimentos grasos no es resultado de la pereza ni un mal autocontrol. En realidad se debe al sistema de recompensa del cerebro. Cuando comemos alimentos que nos resultan agradables (la mayoría de las veces, comida basura), nuestro cuerpo libera dopamina para luchar contra la acumulación de neuroquímicos relacionados con el estrés.

Seguro que ya sabes cómo termina este ciclo. Nos estresamos, comemos alimentos reconfortantes para sentirnos mejor, y acabamos engordando. El aumento de peso nos hace sentir estrés emocional, y volvemos al comienzo del ciclo. El estrés puede conducir a la obesidad, un trastorno que tiene su propia colección de síntomas dañinos.

El estrés debilita el sistema inmunológico

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Nuestro sistema inmunológico se utiliza para lidiar con el estrés. Cuando nos ponemos enfermos, nuestro cuerpo está sometido a un estrés adicional y tiene que trabajar más duro. Lo que es una reacción perfectamente natural, ya que garantiza que las infecciones y las enfermedades puedan tratarse cuando sea necesario. Por lo general, el estrés de la enfermedad es bastante fuerte antes de empezar a mejorar a medida que pasan los días. En una o dos semanas, volverás a sentirte bien, y el estado natural de homeostasis se habrá restaurado. Tu sistema inmune funciona de la misma forma que tú cuando se acerca un plazo urgente. Te esfuerzas el doble para tener el proyecto terminado, antes de volver a la normalidad.

Utilizando el mismo escenario, imagina cómo te sentirías si ya estuvieras bajo presión cuando tu jefe te pide que acabes el proyecto antes de lo previsto. Ya estás estresado, y tienes que duplicar tus esfuerzos. Es posible que la calidad de tu presentación se vea afectada, porque no has sido capaz de entregarte al máximo.

Ahora, cambia la versión de ti mismo bajo presión por tu sistema inmune. Puede que esté diseñado para aumentar el flujo de sangre y la respuesta inflamatoria cuando nos estresamos, pero solo a corto plazo. El estrés crónico debilita la capacidad del sistema inmunitario para operar correctamente. Un estudio publicado en el NCBI concluye que "la investigación de los efectos del estrés sobre la inflamación en poblaciones clínicas demuestra que la exposición al estrés aumenta las probabilidades de desarrollar una enfermedad".

Problemas del sistema nervioso

Las consecuencias de un aumento de la respuesta inflamatoria van más allá de nuestro sistema inmunológico; nuestro sistema nervioso también se resiente. El Departamento de Psiquiatría de Corea descubrió que el estrés "incrementa el nivel de citocinas proinflamatorias". Las citocinas actúan como mensajeros que les dicen a las células lo que tienen que hacer en caso de enfermedad o infección. Aunque es necesaria una respuesta inflamatoria para solucionar estos problemas, el aumento de citocinas proinflamatorias ha sido vinculado al desarrollo de enfermedades del corazón, diabetes y algunos tipos de cáncer. Para obtener más información sobre las citocinas y su importancia, lee nuestro artículo sobre inflamación crónica.

Problemas cardiovasculares

Junto al cerebro, el corazón es, probablemente, el segundo órgano más importante de nuestro organismo. Mantenerlo en condiciones óptimas es fundamental para disfrutar de una vida larga y saludable. Lamentablemente, el estrés crónico afecta a la capacidad del corazón para funcionar adecuadamente.

Basándose en los datos científicos de diversas fuentes, una revisión disponible en la revista Nature Internacional Journal of Science analiza la correlación directa entre el estrés psicológico y la enfermedad cardiovascular. Algunos puntos clave de este documento son: "El estrés psicológico contribuye a la enfermedad cardiovascular en varias etapas", y "El estrés crónico en el trabajo y la vida privada está asociado con un aumento del 40-50% en la incidencia de la enfermedad coronaria".

El estrés crónico en el trabajo y la vida privada está asociado con un aumento del 40-50% en la incidencia de la enfermedad coronaria.

Cómo gestionar el estrés crónico: el método BAMA

Las consecuencias del estrés crónico son inmensas. Afecta a los principales órganos, conduce a un aumento de peso, y perjudica nuestra capacidad para combatir enfermedades, por lo que su gestión es de la máxima importancia. El método BAMA es un excelente ejemplo de los pasos que hay que dar para reducir el estrés. Concentrándote en el cuerpo, la conciencia, la mente y el arte, podrás experimentar una reducción del estrés respaldada por la ciencia. Para que este método sea lo más sencillo posible, hemos resumido sus principios en un artículo especial. Aquí puedes leer más sobre el tema.

Afortunadamente, a pesar de las repercusiones, hay muchas cosas que puedes hacer para reducir el estrés, ya sea por medio de un ejercicio suave, la creatividad, ingiriendo alimentos sanos y naturales, o participando en actividades sociales. La clave está en entender cómo funciona tu reacción de lucha o huida y usarla a tu favor.

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