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Author: Luke Sholl

El impacto del estrés en tu salud

estrés

Todos nos enfrentamos al estrés a diario, ya sea como resultado del trabajo, las obligaciones familiares, las relaciones o una combinación de las tres cosas. Para el ser humano, es normal (e incluso ventajoso) experimentar cierto grado de estrés; pero el estrés crónico (prolongado) puede afectar gravemente a muchas facetas de nuestra salud.

Sigue leyendo para descubrir cómo afecta el estrés a la salud física y mental, y cómo usar esta relación a tu favor.

Cómo afecta el estrés a tu salud mental

La salud mental está adquiriendo cada vez más importancia en la sociedad moderna. La buena salud mental se define como el bienestar psicológico, social y emocional de una persona, y nos ayuda a mantener la concentración, a reducir el riesgo de enfermedades y a sentirnos de la mejor manera posible. Sin embargo, hay un factor que afecta considerablemente a la salud mental: el estrés.

Aunque el estrés agudo puede hacernos sentir mal durante unos días, en realidad es bueno para nuestro cuerpo, y es una reacción totalmente normal ante situaciones difíciles o incómodas. Pero, por desgracia, si el estrés se vuelve crónico, puede afectar considerablemente a nuestra salud mental.

Cómo afecta el estrés al cerebro

Para entender cómo afecta el estrés al cerebro, primero debemos retroceder en el tiempo hasta nuestros antepasados prehistóricos. Al encontrarse frente a frente ante un tigre dientes de sable, los primeros humanos tenían dos opciones: enfrentarse y luchar, o huir para salvar su vida. Aunque sabemos qué opción elegiríamos, ambas provocan una reacción biológica en cadena en la mente.

Cuando se produce una situación difícil, nuestra mente experimenta una gran actividad. La amígdala (la parte de nuestro cerebro encargada de procesar las emociones) envía una señal urgente al hipotálamo (el centro de mando del cerebro), y entonces ambos coordinan nuestra respuesta al estrés. En la mayoría de casos, nuestro cuerpo recibe una oleada de adrenalina, noradrenalina y cortisol (la principal hormona del estrés de nuestro cuerpo), aumentando la concentración, el ritmo cardíaco y la presión arterial.

Afortunadamente, ya no tenemos que lidiar con los tigres dientes de sable, pero nuestro cuerpo sigue reaccionando del mismo modo ante las situaciones estresantes. Aunque esta serie de reacciones biológicas puede ser beneficiosa a corto plazo, la acumulación de hormonas del estrés puede causar estragos en nuestro bienestar mental, afectando a funciones como:

• La sociabilidad
• La generación de nuevas células cerebrales
• La memoria y la capacidad de aprendizaje
• El proceso del pensamiento

¿Hay alguna relación entre el estrés y las enfermedades mentales?

Dada la amplia gama de síntomas que puede causar el estrés, los casos crónicos suelen estar relacionados con enfermedades mentales. Esto no significa que el estrés vaya a provocar necesariamente una enfermedad mental, pero en los casos graves existe un alto riesgo de desarrollar ansiedad o depresión, en concreto.

También está el efecto adverso de la enfermedad mental sobre el nivel de estrés. Es habitual que las enfermedades mentales sean un factor desencadenante del estrés, especialmente si la enfermedad afecta a la capacidad de trabajar o de mantener relaciones sanas. Lamentablemente, el estrés y la enfermedad mental están intrínsecamente ligados, porque cada uno contribuye a la gravedad del otro.

Sin embargo, es posible usar esta relación simbiótica a tu favor. Combatir el estrés crónico puede mejorar algunas enfermedades mentales, del mismo modo que tratar las enfermedades mentales puede reducir el nivel de estrés.

¿Cómo afecta el estrés a tu salud física?

Aunque el impacto del estrés pueda empezar en el cerebro, sus efectos no tardan en repercutir en nuestra salud física, dando lugar a todo tipo de síntomas persistentes. Estos incluyen:

• Dificultad para respirar
• Mareos
• Pérdida de la libido
• Dolor en el pecho
• Fatiga

Muchos de estos síntomas serán reconocibles al instante por quienes padecen estrés. Pero el impacto del estrés no solo se manifiesta externamente. A nivel interno, nuestro cuerpo se esfuerza por restablecer el equilibrio. La perturbación química causada por el estrés crónico se extiende a muchos sistemas biológicos críticos, incluyendo el sistema digestivo, inmunitario y nervioso.

Problemas digestivos

El estrés puede causar una fuerte reacción en el aparato digestivo. El estrés crónico (un estrés que no desaparece) puede provocar síntomas como: acumulación de ácido en el estómago, náuseas, diarrea, estreñimiento, o espasmos en el esófago. En los peores casos, si ya padeces de alguna enfermedad preexistente como el síndrome del intestino irritable o úlceras de estómago, el estrés puede agravar aún más estos trastornos.

Problemas cardiovasculares

Un informe[1] publicado en “Nature Reviews Cardiology” examinó, a partir de varias fuentes científicas, la correlación directa entre el estrés psicológico y las enfermedades cardiovasculares. Los puntos fundamentales de este estudio incluyen: "el estrés psicológico contribuye a la enfermedad cardiovascular en varias fases" y "el estrés crónico en el trabajo y en la vida privada se asocia a un aumento del 40-50% en la aparición de enfermedades coronarias".

Debilitamiento del sistema inmunitario

El estrés crónico debilita la capacidad de nuestro sistema inmunitario para funcionar eficazmente. Una revisión publicada por la Universidad de Kentucky[2] concluyó que "... la investigación sobre los efectos del estrés en la inflamación en poblaciones clínicas ha demostrado que la exposición al estrés puede aumentar la probabilidad de desarrollar enfermedades".

Diferencias en la respuesta al estrés según el sexo

El estrés puede afectar a cualquier persona, en cualquier momento, independientemente de su sexo. Dicho esto, las tendencias hormonales entre hombres y mujeres son inevitables. Previamente hemos mencionado el rol fundamental del cortisol y la adrenalina en nuestra respuesta al estrés, pero hay otra hormona a tener en cuenta: la oxitocina.

La oxitocina es importante, ya que su función principal es suavizar el impacto de otras hormonas del estrés, ayudándonos a relajarnos. Las mujeres tienden a producir de forma natural mayores niveles de oxitocina, lo que significa que son más propensas a cuidar y atender a los demás cuando están estresadas. En cambio, los hombres suelen tener una respuesta de "lucha o huida" más fuerte.

Desafortunadamente, el estrés es una reacción muy compleja[3], y es prácticamente imposible cuantificar una respuesta basada únicamente en el sexo. Pero ten en cuenta que, aunque los niveles hormonales puedan alterar nuestra respuesta inicial al estrés, no debemos dejar que eso nos impida gestionar el estrés de forma eficaz.

¿Puede el CBD ayudar a combatir el estrés?

No se puede negar el gran impacto del estrés en el cuerpo y la mente. Si a esto le sumamos las diferencias en la respuesta al estrés según el sexo, y la implicación de varios factores socioeconómicos, ¡no es de extrañar que a menudo combatir el estrés pueda resultar abrumador! Los investigadores están buscando constantemente nuevas formas de lidiar con el estrés, incluyendo el uso de suplementos como el CBD.

Hay estudios[4] alentadores que sugieren que el CBD puede favorecer la inercia innata de nuestro cuerpo hacia el equilibrio (una inercia que aumenta a medida que crece nuestro nivel de estrés). Conseguir que el cuerpo vuelva a un estado de equilibrio ayuda a restablecer los niveles hormonales, limitando el impacto de sustancias neuroquímicas como el cortisol.

Aún queda mucho por descubrir sobre la relación entre el CBD y el estrés, incluyendo aspectos relacionados con la dosificación, los mejores métodos de consumo, y la eficacia del extracto de espectro completo en comparación con el CBD aislado. Pero, mientras tanto, la ausencia de toxicidad del CBD lo convierte en una excelente incorporación a una rutina de control del estrés.

Si te interesa incluir el CBD en tu régimen diario, echa un vistazo a la tienda de Cibdol para encontrar una selección completa de productos de CBD, como aceites, cápsulas, cremas y mucho más. Y si necesitas consejos sobre cómo lidiar con el estrés, o quieres más detalles sobre sus síntomas habituales, consulta nuestra Enciclopedia del CBD para descubrir todo lo que necesitas saber.

Referencias

[1] Steptoe, A., & Kivimäki, M. (2012). Stress and cardiovascular disease. Nature Reviews Cardiology. https://www.nature.com/articles/nrcardio.2012.45 [Referencia]

[2] Morey, J. N., Boggero, I. A., & Scott, A. B. (2016). Current Directions in Stress and Human Immune Function. NCBI. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4465119/ [Referencia]

[3] Verma, R., Singh Balhara, Y. P., & Gupta, C. S. (2011). Gender differences in stress response: Role of developmental and biological determinants. NCBI. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3425245/ [Referencia]

[4] Ferro, M., Escalante, P., & Graubard, A. (2020). THE ROLE OF CANNABIDIOL IN THE INFLAMMATORY PROCESS AND ITS PROPERTIES AS AN ALTERNATIVE THERAPY. Innovare Journal of Medical Sciences. Published. https://innovareacademics.in/journals/index.php/ijms/article/view/39501/23812 [Referencia]

Author
Luke Sholl

Title/author.

Luke Sholl
Luke es un periodista consolidado, con más de una década de experiencia escribiendo sobre CBD y cannabinoides, y trabaja como redactor principal de Cibdol y otras publicaciones sobre cannabinoides. Muestra un gran compromiso para presentar contenido basado en datos y pruebas, y su fascinación por el CBD también se extiende al fitness, la nutrición y la prevención de enfermedades.
Luke Sholl

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Luke es un periodista consolidado, con más de una década de experiencia escribiendo sobre CBD y cannabinoides, y trabaja como redactor principal de Cibdol y otras publicaciones sobre cannabinoides. Muestra un gran compromiso para presentar contenido basado en datos y pruebas, y su fascinación por el CBD también se extiende al fitness, la nutrición y la prevención de enfermedades.
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