CBD y apetito: ¿provoca hambre el CBD?

Debido a la relación entre el CBD y el cannabis, lo primero en lo que pensamos cuando oímos hablar de CBD y el apetito es en los "munchies". Los testimonios sobre los efectos que tiene el CBD sobre el apetito son muy variados, por lo que no sabemos qué ocurre exactamente. En este artículo, vamos a determinar si el CBD funciona como un estimulante del apetito, un supresor, o algo más complejo.

Conceptos básicos del cannabis: THC vs. CBD

El cannabis contiene más de 400 compuestos activos distintos, muchos de los cuales son cannabinoides. Los dos cannabinoides más abundantes son el THC y el CBD. El primero es el principal compuesto intoxicante de la marihuana, que produce su efecto al unirse directamente con los receptores cannabinoides CB1 del cerebro y el cuerpo.

El CBD, por el contrario, es un compuesto no psicoactivo que tiene muy poca afinidad con los receptores CB1 y CB2. En su lugar, el CBD funciona activando más de 60 vías moleculares distintas, lo que le otorga el potencial para tener un efecto tan variado.

El efecto estimulante del apetito que asociamos con el cannabis está causado por el THC. Aunque todavía no entendemos por completo las propiedades inductoras de hambre del THC, la investigación indica que este cannabinoide aumenta la producción de ghrelina (una hormona que nos incita a buscar alimento) cuando se une a los receptores CB1.

Dado que el CBD no se une a los receptores CB1, no produce el mismo efecto estimulante del apetito. Pero el CBD afecta al hambre de forma indirecta.

El sistema endocannabinoide y el hambre

El sistema endocannabinoide es un complejo sistema regulador que interviene en una gran variedad de procesos corporales, como los relacionados con el apetito, las náuseas y el metabolismo.

Nuestros conocimientos del sistema endocannabinoide aún se encuentran en su etapa inicial. El THC fue descubierto en la década de los 40, y años más tarde, se averiguó que el ser humano produce sus propios cannabinoides y tiene un sistema endocannabinoide.

En la actualidad, sabemos que la activación de los receptores CB1 aumenta el hambre, mientras que su bloqueo reduce el apetito. También sabemos que el sistema endocannabinoide afecta a la señalización de los neurotransmisores (como la dopamina), y por lo tanto, influye en nuestro sistema de recompensas y en las ganas de comer.

¿El CBD estimula o suprime el apetito?

La ciencia ha demostrado que el CBD afecta a neurotransmisores como la serotonina, que también desempeñan un papel importante en la regulación del apetito y las náuseas.

En 2012, el British Journal of Pharmacology publicó un estudio de los efectos del CBD sobre las náuseas y el apetito. Esta investigación fue realizada con ratas y musarañas de laboratorio a las que se administraron diferentes compuestos, como nicotina, cloruro de litio y cisplatino, para inducir náuseas y vómitos. Los resultados demostraron que, tras proporcionarles CBD, se reducían las náuseas y los vómitos inducidos por todas esas sustancias.

Para entender mejor este efecto, los investigadores suministraron a los animales una sustancia que bloqueó los receptores de serotonina en el núcleo dorsal del rafe, una parte del tronco cerebral que desempeña un papel muy importante en la gestión de las náuseas y los vómitos. El bloqueo de estos receptores revirtió los efectos del CBD, lo que indica que el CBD afecta a las náuseas y los vómitos mediante la activación de estos receptores de serotonina.

Otro estudio publicado en la misma revista un año más tarde, comprobó que el CBDA, el precursor del CBD, tiene un efecto parecido y una afinidad incluso mayor con los receptores de serotonina. Esto sugiere que el CBD y el CBDA podrían estimular el apetito de forma indirecta al reducir las náuseas.

Sin embargo, otra investigación sostiene que el CBD también podría funcionar como supresor del apetito, por ejemplo, mediante el bloqueo de los receptores CB1. Un estudio de 2012 publicado en el Journal of Psychopharmacology analizó los efectos del CBD sobre los patrones alimentarios de ratas. Se comprobó que el CBD redujo de forma considerable la cantidad de alimentos consumidos, mientras que el CBN (cannabinol) aumentó la ingesta.

La investigación también indica que el CBD ayuda a combatir los problemas relacionados con la inflamación a través del tracto gastrointestinal. Un estudio de 2011 publicado en PLOS One demostró que el CBD reduce la inflamación intestinal. Otra investigación teoriza sobre que el CBD produce estos efectos mediante la activación de los receptores TPRV (o vanilloides) del tracto gastrointestinal. Estos receptores desempeñan un papel fundamental en los procesos inflamatorios, así como en la señalización del dolor; ambas actividades vinculadas con el apetito.

CBD: todavía nos queda mucho por descubrir

El CBD es un compuesto muy complejo, al igual que el sistema endocannabinoide. Lamentablemente, nuestra comprensión sobre ambos está en sus primeras etapas.

Pero lo que sí sabemos es que el CBD no se une a los receptores CB1, como el THC, lo que significa que no induce hambre de la misma forma ni causa "munchies". Sin embargo, la ciencia indica que el CBD podría afectar al apetito de forma indirecta, como por ejemplo, combatiendo las náuseas, la inflamación, etc.

Por otro lado, hay investigaciones que sostienen que el CBD funciona como supresor del apetito. Por ahora, debemos tener en cuenta que nuestra relación con la comida es emocional además de física, y que el CBD podría afectar al apetito de cada persona de forma distinta.

¿Qué producto necesito?