El CBD y su efecto sobre el Parkinson

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Durante los últimos 10 años hemos visto un aumento en la popularidad y el consumo de cannabis con fines tanto medicinales como recreativos. Además, se están llevando a cabo numerosos estudios científicos para comprobar las propiedades medicinales de la marihuana y sus compuestos activos. Uno de estos compuestos es el cannabidiol, o CBD, que tiene un amplio marco de posibles aplicaciones médicas, como el tratamiento de los síntomas relacionados con la enfermedad de Parkinson.

CANNABIDIOL

El CBD es uno de cientos de cannabinoides activos del cannabis, y representa el 40% del extracto de esta planta. Una de las principales razones para el estudio del CBD con fines medicinales, es porque al contrario que el popular THC, este cannabinoide no es psicoactivo. En términos sencillos, el CBD no coloca, algo ideal para un tratamiento médico, ya que es preferible que no tengan demasiados efectos secundarios. Los estudios realizados hasta la fecha indican que el CBD es seguro para el cuerpo humano y se tolera bien, incluso en dosis altas. Algunas de las enfermedades y trastornos que combate el CBD son las náuseas, la ansiedad y la depresión, los tumores, el desarrollo de células cancerosas, etc. Por desgracia, la mayoría de estas pruebas provienen de la experimentación con animales, y hay muy pocos estudios con seres humanos. Además, el CBD sigue siendo ilegal en muchos países, lo que demuestra que es de suma importancia llevar a cabo más investigaciones sobre este cannabinoide y sus efectos en las enfermedades del ser humano.

EL PARKINSON

La enfermedad de Parkinson es un trastorno degenerativo y progresivo del sistema nervioso central. Afecta principalmente a la actividad motora y empeora con el tiempo. Al ser una enfermedad progresiva, sus síntomas van apareciendo gradualmente con el paso del tiempo. Estos síntomas se pueden dividir en tres grupos: motores primarios, motores secundarios y no motores. Los síntomas motores primarios son los que se desarrollan al comienzo de la enfermedad, y consisten en temblores, rigidez, lentitud de movimientos y dificultad para caminar. Estos síntomas motores primarios se llaman parkinsonismo. A medida que la enfermedad avanza, pueden aparecer otros síntomas, de los cuales la demencia es el más común.

La enfermedad de Parkinson es idiopática en la mayoría de las personas, lo que significa que no tiene causa conocida. Sin embargo, se sospecha que está relacionada con factores genéticos y medioambientales. Aunque la EP no se considera un trastorno genético, el 15% de las personas que padece esta enfermedad tiene un pariente de primer grado con la misma dolencia. En lo que respecta a los factores medioambientales, parece existir un vínculo entre la EP y la exposición a pesticidas, las lesiones cefálicas y el hecho de vivir en el campo.

La EP afecta a las células nerviosas (neuronas) de una parte específica del cerebro llamada sustancia negra. La mayoría de estas neuronas producen dopamina, una sustancia química que actúa como un neurotransmisor del cerebro, es decir, envía señales a otras células nerviosas. El cerebro está conectado a través de cinco rutas neuronales por las que se envía la dopamina, y la EP afecta a todas ellas. A medida que la enfermedad de Parkinson progresa, disminuye la cantidad de dopamina que produce el cerebro, lo que hace que la persona sea incapaz de controlar sus movimientos (y otras funciones) de forma normal. Aparte del deterioro de las células nerviosas, los cuerpos de Lewy son otro importante aspecto patológico de la enfermedad de Parkinson. Se trata de unos agregados anormales de proteínas que se desarrollan en las células nerviosas y que podrían ser los responsables de la muerte celular.

En la actualidad hay más de 10 millones de personas diagnosticadas con Parkinson, que afecta más a los hombres que a las mujeres. La esperanza media de vida después del diagnóstico es de entre 7 y 14 años, y no se conoce una cura para esta enfermedad. Aunque hay varios medicamentos, cirugías y métodos que pueden proporcionar cierto alivio de los síntomas. Uno de estos métodos podría ser el CBD.

CBD Y LA ENFERMEDAD DE PARKINSON

Un estudio reciente llevado a cabo en Brasil, ha demostrado que el tratamiento diario con cannabidiol mejora el bienestar y la calidad de vida de los pacientes diagnosticados con la enfermedad de Parkinson. En él, se administró CBD en cápsulas de gelatina a veintiún pacientes durante un período de 6 semanas. Las dosis fueron divididas de la siguiente forma: 300mg al día, 75mg al día, y un placebo. Los pacientes que más mejoraron fueron los que recibieron las dosis de 300mg. Sin embargo, hay que señalar que el tratamiento no afectó a la enfermedad, sólo a sus síntomas, y el reducido tamaño de la muestra pudo haber limitado los hallazgos. Por otro lado, los estudios con animales indican que los compuestos del cannabis podrían ralentizar la progresión de la enfermedad de Parkinson y otros trastornos neurodegenerativos.

Se puede afirmar con seguridad que el CBD y otros compuestos de la marihuana, como se ha visto en varios estudios, pueden aliviar una amplia gama de problemas de salud, trastornos y deficiencias. Pero hacen falta muchas más investigaciones en torno al CBD y sus efectos sobre la salud humana. La enfermedad de Parkinson es un recordatorio de por qué este problema es de gran importancia para la salud pública. Esperamos que el día de mañana el ser humano utilice todos los recursos naturales que están a su disposición para combatir cualquier problema y enfermedad.


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